Sobre mí
Diseño arquitectura comunitaria para que tu comunidad no dependa solo de ti
Durante años hice lo mismo que muchos: crear contenido, dinamizar grupos, abrir espacios, proponer retos, lanzar dinámicas…
Hasta que entendí algo incómodo:
Una comunidad puede parecer viva… y estar estructuralmente débil. Conversación hay, movimiento hay, pero sistema no.
Ahí empezó mi obsesión por la arquitectura comunitaria.


📩 Bonus inesperado
Si lo deseas, al hacer el test diagnóstico, puedes entrar al Laboratorio de Tribus Digitales, mi newsletter semanal, donde comparto ajustes reales de arquitectura comunitaria, errores frecuentes que generan dependencia y decisiones concretas para diseñar comunidades más sostenibles.
Mi recorrido profesional
Me he graduado como médica en la Universidad de Buenos Aires y después como licenciada en estadística en la Universidad Tres de Febrero.
He trabajado 20 años enseñando y guiando a otros profesionales de la salud en la evaluación, diseño y análisis de datos en investigación científica.
A partir de mi formación universitaria, aprendí algo que hoy es la base de mi trabajo en arquitectura comunitaria: No se interviene en un sistema sin comprenderlo primero.
Observación + Hipótesis + Datos + Ajustes
No se indica un tratamiento por intuición, se analiza como sistema.
Y una comunidad también es un sistema.
Mi mirada estructural, que aplico en mi trabajo como arquitecta comunitaria, empezó en esta primera etapa de mi camino, sin saberlo.

Al llegar a Madrid, me reinventé profesionalmente como copywriter sanitario y gestora de contenidos para blogs relacionados con salud, especialmente para profesionales dietistas-nutricionistas.
Llegué a ser redactora y luego jefa de redacción de una revista digital española para pacientes: Integra Salud Talavera.
En esta etapa aprendí que las palabras no solo venden; las palabras estructuran percepción e identidad.
Una comunidad necesita arquitectura… pero también necesita lenguaje que ordene, convoque y dé sentido.
Este fue el puente entre lo científico, la comunicación y lo comunitario.

Aunque toda mi vida, naturalmente, he creado «mini comunidades» (grupos de estudio que dirigía y gestionaba porque simplemente me gustaba, varios comités de ética en investigación en el hospital, comisión de residentes y un grupo de mastermind de emprendedoras apenas llegué a Madrid —que al día de hoy sigue vivo—), decidí profesionalizarme.
Me gradué en un posgrado universitario, Experto universitario en dinamización digital y social, en la Universidad Vitoria-Gasteiz en España.
En el 2024 entré de lleno en el mundo de las comunidades digitales.
Diseñé dinámicas, gestioné grupos, activé conversaciones, organicé eventos.
Y funcionaba.

Pero con el tiempo apareció una verdad incómoda: Si yo bajaba el ritmo, la comunidad bajaba conmigo.
Ahí comprendí algo que cambió mi enfoque: Dinamizar no es diseñar arquitectura.
Fue entonces cuando dejé de enfocarme solo en gestionar y animar, y empecé a estudiar y diseñar un método para construir las bases de una buena arquitectura comunitaria.
Y todo este sistema, como buena científica, lo puse a prueba en mi propia comunidad en la Sierra Norte (Me Niego Club) y en las comunidades de mis clientes.
Y funciona de maravillas.
El giro: de dinamizadora a arquitecta
Entendí que el problema no era la falta de participación. Era la falta de diseño estructural.
Hoy no trabajo para que haya más mensajes. Trabajo para que la comunidad funcione aunque tú no estés empujando.
Eso es arquitectura comunitaria. Es diseñar:
- Recorridos del miembro
- Rituales sostenibles
- Gobernanza mínima
- Estructuras de responsabilidad compartida
- Indicadores de salud comunitaria
Porque movimiento no es lo mismo que arquitectura.
¿Cuál es mi propósito?
Ayudarte a construir una comunidad que sea el corazón estratégico de tu programa por internet. Una tribu que sostiene, amplifica y rentabiliza lo que haces, para que dejes de vender tiempo y empieces a escalar con impacto… y sin agotamiento.
Mis valores aplicados a la arquitectura comunitaria

Y estos personajes en mi web ¿quienes son?

Jokin, mi gato-laboratorista
Si has llegado hasta aquí, es probable que conozcas mi blog y que te hayan llamado la atención los personajes del mismo.
El tema es que estos personajes no son ficticios.
Somos mi gato Hawking y yo.

Jokin es mi asistente felino, supervisor oficial de mis experimentos y, según él, pionero en la construcción de comunidades gatunas del barrio.
Jokin representa algo esencial: No intervenir por intervenir.
Observar primero. Diseñar después.
Las comunidades no necesitan más hiperactividad.
Necesitan mejor arquitectura.